miércoles, 17 de abril de 2013

Lo prometido es deuda


PROLOGO:

Conversaba yo anoche de temas que no tienen que ver con nada y si que tienen que ver con todo, cuando salió sin saber porqué a colación unos de los temas más absurdos, pero que siempre me han gustado, la velocidad y los records sin sentido que de jóvenes algunos hemos realizado, cuando las leyes de tráfico eran más permisivas, tiempos aquellos en los que ser un suicida al volante no estaba mal visto. Una anécdota lleva a la memoria a unas personas y esas personas inevitablemente me llevaron a María. Mi compañera de tertulia quiso saber sobre la historia de María, pero siendo ya una hora intespestiva, prometí subirla aquí, para que ella y todos la podáis leerla. Como soy duende de palabra, cumplo mi promesa.

LA HISTORIA DE MARÍA

Erase una vez un duende joven, inexperto en temas de amores, más dedicado a los amigos y aunque ya hacía varias primaveras de su primer amor, ese que nunca se olvida, aun no estaba interesado en encontrar el amor de su vida. Por causas del destino, el duende había ido a parar a un Instituto de Bachillerato (antiguo BUP, que daño te ha hecho la LOGSE) separado de todos sus amigos de Básica, que habían ido a otro diferente pero cercano.

Cada tarde, al terminar las clases, el duende salía al encuentro de sus amigos y juntos marchaban entre charlas e historias al barrio donde todos ellos vivían. Cierto día le presentaron al joven duende a una chiquilla bella por naturaleza, amable, simpática, sutil... ya os haréis una idea. Desde el primer momento surgió una gran amistad, cargada de complicidad. El duende y ella se solían separar del grupo, para poder tener más intimidad y contarse sus cosas. Desde la ventana del duende se veía la ventana de María y por las noches se hacían señales en un morse inventado por ellos para darse las buenas noches, con la lamparita del escritorio.

Pero por desgracia el duende era un duende enamoradizo y no pudo evitar enamorarse locamente de María, la cual rechazó la petición de amor del joven duende, y pidiéndole que no cambiara en cuanto a su amistad con ella dejó claro que el no era un no definitivo. El duende con el corazón roto se prometió a si mismo que cumpliría estoicamente con la petición de ella, seria su mejor amigo, un amigo del que María estaría orgullosa.

Pero de un modo inesperado, la que si cambió fue María, empezó a volverse cruel en su modo de ser, de tratar al duende, le contaba sus andanzas y desandanzas con otros chicos, hurgando en la herida que aun no estaba cerrada, jugaba y manipulaba a su antojo, ya que sabia que el duende haría por ella lo que quisiera,  porque sabia que el duende seguía enamorado de ella. Durante algunos meses, el duende, más que duende, parecía perrito faldero, tanto que incluso llego a llevarla en su moto a una cita con otro chaval, para que no tuviese que ir en bus.

Y así pasaban los días tristes de un duende con el corazón cada vez más herido.

Cierto día de regreso a casa como cada tarde, hacia ya mucho tiempo, surgió el tema del amor, de las relaciones, y de la importancia de los besos. Y la conversación fue tornándose cada vez mas personal, yo beso así, me gusta que me besen de esta manera... Ante la expoliación de María, de como besaba (sus labios eran carnosos y siempre brillaban) el duende la miró nostálgico y dijo "Son unos labios que jamás besaré", ante lo cual, María, empujó al duende contra la valla, puso sus brazos rodeándole para que no pudiera salir del cerco que ellos hacían, acerco sus labios a los del duende, el cual tenia el corazón a un ritmo superior a lo soportable, dejo los labios a una distancia tan imperceptible,  que cualquier movimiento por parte de ambos hubiera sido un beso consumado, miró a los ojos al duende volviendo a ser la chica tierna y dulce del principio y dijo con la voz mas dulce que jamas se ha oído "Nunca digas de este agua no beberé" El duende, miro a María, respiro para captar toda la esencia del aroma de ella, la miró a los ojos y le dijo: "María, del agua de tus labios, jamás beberé" La aparto de ella y se fue por otro camino con paso firme sintiendo los ojos sorprendidos de ella clavados en él, y nunca más volvió a busrcarla. 

EPILOGO:

Uno de los nombres ha sido modificado para proteger la identidad de la persona. Esta no es una historia de chulería, es una historia de amor, pero de un amor no correspondido. ¿Crees que el duende hizo lo correcto?¿Que habrías hecho tu?

11 comentarios:

Judiza dijo...

Un poco cruel la chica, por lo tanto felicito al duende por la respuesta que le dio, pq con los sentimientos no se juega, ojala Maria haya aprendido la lección. Así como debió haber aprendido el duende. Me dio mucho sentimiento este relato.
Saludos desde la otra orilla

satélite despistado dijo...

Fuerza de voluntad la de mi amigo el duende, a veces sabernos en una posición de fuerza nos vuelve crueles, mal hecho por parte de la chica.
Yo no me puedo expresar de una manera tan rotunda porque ya hace mucho tiempo dije que algo no pasaría y permitirlo fue lo mejor que halla podido hacer.
Un saludo mi amigo duende desde esta órbita.

Zahori dijo...

dificil texitura en la que se vio nuestro joven duende.....Me apena pensar en Maria, ella jamás sabrá lo que un duende enamorado pudo hacerle sentir...

Simplemente alguien dijo...

Hola duende!
Qué bueno ver tan animado el bosque, me gusta venir a pasear y ver nuevos arbolitos.
Todo un duende cumplidor y radical jjj no es fácil la situación en la que te encontrabas, a veces por amor hacemos locuras y dejamos que nos las hagan, mucho tu autocontrol en ese complicado momento y no sé si acertada o no tu decisión, en cada momento se toma la decisión que a uno le parece la correcta y cada una de esas elecciones son las que nos hacen ser lo que somos hoy en día y estar donde estamos.
Un saludito.

el duende dijo...

Judiza: Si de verdad se te saltaron las lagrimas, como me dijiste en privado, o es que eres muy sensible o es que logre transmitir la historia. Más que cruel yo creo que egoísta. ¿aprender? lo dudo. No se trataba de dar lecciones, más bien es que en aquel preciso momento fue cuando el duende estuvo seguro que ya había dejado de amarla

el duende dijo...

Zahori: No te apenes por ella, seguro que a los pocos días ya se habría olvidado. Nunca lo sabremos, aunque es esa parte del final de cada historia, libre a nuestros deseos, puedes poner el final que mas te guste para ella. En cuanto a lo que un duende enamorado puede hacer sentir... solo te diré que el amor derriba murallas y mueve montañas. Nunca se termina de aprender sobre el comportamiento humano, mucho menos si hablamos de un comportamiento enamorado.

el duende dijo...

Satélite: ¿Fuerza de voluntad? jajaja, este viejo duende es un duende débil y siempre lo fue. No fue orgullo, fue descubrir que alguien que te quiere no se aprovecha de ti. A veces equivocarnos es lo mejor que nos puede pasar, si no te arrepientes de haber permitido que aquello si pasara, pues seguro que fue un gran acierto

el duende dijo...

S.A.: Ciertamente llego la primavera al bosque, después de mucho tiempo con la mente en otros sitios, me volvió las ganas de volver a pasear por lo que yo pensaba un bosque abandonado, veo que algunos de sus habitantes nunca se fueron, y me agrada ver como otros van regresando al ver la actividad de nuevo. Incluso veo nuevos vecinos que se animan a participar de nuestros aquelarres en el clavero de nuestro bosque a la luz de la luna, una noche de estas tendremos que hacer alguna runa celta.
En cuanto a tu comentario, es lo que somos, errores y aciertos a lo largo de nuestra vida, que hacen que seamos lo que somos, a fin de cuentas, buena gente.

burbu dijo...

No esperaba menos de un duende..jugar con los sentimientos no es bueno , esq acaso ella le hubiera gustado q le hicieran lo mismo?? en fins...... me alegro ver al bosque tan animado !! musus duende

Laura Hierro dijo...

Pues yo la hubiera besado. Luego ya... habría hecho un esfuerzo sobre-humano y me hubiera largado tal y como cuentas.
Y yo que se! Si dejé la adolescencia hace siglos!
Un saludo, y gracias por pasarte por mi desértico blog... fíjate si estará solico que no voy ni yo!

el duende dijo...

Burbi, me alegro que no esperaras menos de un duende, pero a veces hacemos cosas que ni nos lo podemos creer nosotros mismos, quizás esa sea la moraleja de la historia, que nunca sabemos como reaccionaremos.

Laura, ¿adolescencia? refréscame mi memoria... que era eso? En cuanto a tu blog, este también ha estado casi parado un par de años pero la gente (la buena gente) seguía paseando por el. Ahora pues por el motivo que sea, me ha dado ganas de retomarlo y por eso volví al tuyo. Siempre te pueden volver las ganas, como me ha pasado a mi, y si no, siempre tendrás aquí un sitio donde pasear.